UN SÍMBOLO TÍPICAMENTE OURENSANO EN LAS PLANTAS DEL CENTRO COMERCIAL

La mayoría de los afiladores españoles partieron de distintos municipios de Ourense hacia todos los rincones de la Península, Europa e incluso las tierras de América, de ahí que esta provincia es conocida como a “terra da chispa”. Trabajar como afilador y además como paragüero, fue una de las modalidades que adoptó parte de la emigración gallega.

Ourense ha sido cuna de estos hombres que recorrieron el mundo cargando al lomo o empujando una rueda de afilar, destacándose los municipios de Castro Caldelas, Esgos, Chandreixa de Queixa, Nogueira de Ramuín, Pereiro de Aguiar, San Xoán de Río y Xunqueira de Espadañedo.

Es interesante señalar que desarrollaron un sentimiento corporativo entre ellos, como los viejos oficios medievales, e incluso llegaron a crear un idioma propio, como fue el Barallete. Una especie de jerga de grupo, que lo usaban solo para hablar entre ellos y que les servía para preservar los secretos de su oficio.

En la actualidad el oficio perdura reciclado en tiendas y establecimientos de cuchillería y paragüería que combinan comercio y artesanía.

En el 2004 se constituyó la “Asociación Cultural Ben-Cho-Shey”, surgiendo de la colección de ruedas de afilar del escultor Florencio de Arboiro y ante el olvido en el que estaba cayendo un oficio por el que se distingue a la provincia gallega de Ourense, el del Afilador, nunca dignificado y que sustentó a un inmenso número de familias en distintas comarcas ourensanas. La asociación la impulsaron un grupo de personas relacionadas por vínculos familiares, afectivos y culturales con los afiladores. Actualmente Florencio de Arboiro es el presidente de la Asociación Cultural Ben Cho Shey. Su sede se encuentra en la localidad ourensana de Cachamuiña

La exposición “DE OFICIO, AFILADOR” se centrará en la figura del artesano afilador y mostrará parte de la extraordinaria colección de ruedas de afilar pertenecientes al coleccionista ourensano D. Florencio de Arboiro, que lleva 30 años adquiriendo, restaurando y conservando ruedas de afilar, piezas y utensilios de diferentes oficios ambulantes, muchos de ellos ya desaparecidos, otros al borde de la desaparición.

La evolución de este oficio, desde la rueda de afilar hasta la motocicleta, podrá disfrutar en la planta baja y alta de Ponte Vella, del 9 de agosto al 22 de septiembre.

Con esta muestra se pretende dar a conocer y difundir este oficio, mostrando las constantes modificaciones de estos instrumentos y su evolución a lo largo del tiempo: primero, las ruedas estáticas grandes y pesadas, y luego, las ruedas transportables; posteriormente, al aparecer los abrasivos artificiales, con los que se podían fabricar ruedas más pequeñas, se las dotó de una transmisión con una polea multiplicadora, aumentando la velocidad de la misma. Posteriormente, llega la tarazana o rueda de los afiladores gallegos, rueda transportable y provista de transmisión, utilizada hasta la década de los años sesenta.

Luego, con la apertura de las carreteras, los afiladores montaron sus ruedas primero, sobre bicicletas, después, sobre motos de pequeña cilindrada y finalmente, sobre furgonetas.

¡Descubra el mundo de los afiladores de manera amena y rigurosa a través de la gran colección de ruedas de afilar!